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lunes, 4 de agosto de 2008

SANTOS GARCÍA SIMÓN DESCENDIENTE DE HAITIANOS: UN GRADUADO DE LA PRIMERA ESCUELA NACIONAL PARA INSTRUCTORES DE ARTE

Por: M.sC: Silvia Álvarez Ramos.

El camino de la vida, su voluntad de acero, las oportunidades que da la Revolución por igual a todos sus hijos llevaron a Santos García Simón de más de seis décadas a convertirse en un ejecutor apasionado de la política cultural de la Revolución cubana en la provincia de Ciego de Ávila, después de culminar sus estudios en la primera escuela nacional para becarios: La de instructores de arte creada en el año 1960 por la Revolución.

Nació el día 8 de Diciembre de 1944 en el batey La Jacinta, situado al este del municipio Ciro Redondo, de la provincia Ciego de Avila. Hijo y nieto de haitianos tuvo que trabajar muy duro desde pequeño, según nos cuenta “para ayudar a resolver los problemas de la casa. Fueron años de mucho esfuerzo y sacrificio, muy difíciles, había mucha miseria; si no llega la Revolución, yo nunca hubiera podido estudiar, mis padres no tenían medios, ni economía para ello. Con sólo 12 años yo laboraba como repartidor de leche en la lechería el Jobabaliado, después, distribuía periódicos en las agencias Excélsior y el País, y posteriormente realizaba labores como dependiente de perfumería, joyería y cosméticos en la quincalla El Néctar”.

Tener la oportunidad de ingresar a la Escuela de Instructores de Arte, como muchísimos jóvenes con inquietudes y aptitudes artísticas y culturales desde la capital hasta los más recónditos e intrincados parajes del país, fue sin dudas un hermoso sueño, hecho realidad. Es así como se convierte en uno de los 2000 o más estudiantes que ingresaron en los edificios del hotel Comodoro, antigua propiedad privada de una compañía norteamericana, y que por voluntad soberana del pueblo y el Gobierno Revolucionario de Cuba, pasaba a ser un recinto educacional símbolo y expresión del alba que iluminaba al verde caimán.

El 19 de abril de 1961 el joven humilde del batey La Jacinta lleno de sueños y esperanzas ocupaba un pupitre entre los miles de educandos hijos de obreros y campesinos que habían dicho presente. En esos justos momentos el pueblo cubano le propinaba un golpe contundente y demoledor a las fuerzas mercenarias que alentadas, reclutadas, armadas, y pagadas por el imperialismo yanqui invadían el territorio nacional, osaban pisar la tierra que un día los vio nacer y a la cual traicionaban sin reparo. Días antes se había declarado el carácter socialista de Cuba. Ese día memorable, en el mismo corazón de la Ciénaga de Zapata, en un lugar llamado Playa Girón, el imperialismo yanqui era derrotado por primera vez en América Latina.

Santos García participa en disímiles tareas y se dedica fundamentalmente en la escuela a la labor política como miembro del Buró de la Unión de Jóvenes Comunistas y Presidente de la Unión de Estudiantes de Secundaria. En 1965 se gradúa como Instructor de Arte, y es reconocido como uno de los más destacados en la escuela; lo ubican a laborar en el Centro Vocacional de Artes Plásticas en la antigua región de Ciego de Ávila.

Su primera actividad relacionada con la especialidad estuvo encaminada a organizar el primer festival obrero de artistas aficionados y a dirigir la Brigada de Instructores de Arte Raúl Gómez García integrada por más de 700 egresados.

El objetivo social de ella- señala Santos- era aglutinar a todos los graduados en función de apoyar e impulsar el trabajo de las artes en los centros docentes, granjas, bases campesinas, zonas rurales y de esta manera hacer cumplir la política cultural de la Revolución cubana”.

Posteriormente la Dirección Provincial de Cultura en Camagüey lo selecciona como Delegado Regional de Cultura en Florida; contaba solamente con 23 años y, con la nueva aplicación de la división política- administrativa en el país en 1976, es propuesto por Lázaro Vázquez Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia de Camagüey, como integrante de la comisión que llevaría a la práctica los nuevos cambios en el sector de la Cultura.

Asume la tarea de Director de Cultura en la joven y floreciente provincia de Ciego de Ávila; al respecto manifiesta Santos García:...

” Esta época, estuvo caracterizada por orientaciones adecuadas del compañero Armando Hart Dávalos que en aquel momento era el Ministro de Cultura, sobre la dirección a seguir, las estrategias de desarrollo cultural a aplicar para alcanzar los resultados que exhibió posteriormente la provincia. Contamos para ello con el apoyo de los órganos centrales de la máxima dirección del Estado y del Partido en el territorio.

“Entre los logros significativos del trabajo desarrollado en aquella etapa se pueden mencionar: la creación de las 10 instituciones culturales básicas, el rescate y la revitalización de las fiestas tradicionales, la preparación de los cuadros en los diferentes niveles, la proyección de eventos culturales municipales y provinciales, la celebración de las semanas de la cultura, el diseño de las investigaciones relacionadas con la elaboración del Atlas de la cultura popular y tradicional de la provincia, la reparación, remodelación y el acondicionamiento de centros culturales, entre muchísimos proyectos más que nacieron del amor, el entusiasmo, la inteligencia, la voluntad, consagración y la experiencia de cuadros y trabajadores del sector ”.

En 1978 Santos revitaliza la Feria de Arte Popular. En relación con ello explica:

”La idea sobre la celebración de este evento ocurre en un Consejo de Dirección con el Dr. Hart Dávalos en la Escuela Nacional de Arte en Ciudad de La Habana al cual asistieron todos los directores provinciales de Cultura.

En uno de los puntos del orden del día se analiza el plan de eventos del Ministerio, con todos los eventos de las antiguas provincias que habían en Cuba antes de la división político-administrativa; pero el documento no tenía ninguno que expresara el universo variado y la diversidad cultural de las provincias nuevas como era el caso de Ciego de Ávila.

El doctor Hart recomienda que se estudiara la posibilidad de que, teniendo en cuenta que las provincias centrales y especialmente Ciego de Ávila tenía una fuerte tradición cultural y folklórica, se analizara lo que se podía hacer para divulgar y exhibir lo que se tenía. Fue allí donde se decidió hacer una feria que recogiera todo el acontecer y universo de tradiciones de toda la provincia.

Solicitamos permiso para hacer el estudio y además realizar el primer evento porque se sabía que estaban creadas todas las condiciones, y para ello se contaba con: Las tradiciones de los Bandos Rojo y Azul de Majagua, la de los Jamaiquinos en Baraguá, la de los Haitianos en los municipios de Venezuela, Morón, Ciro Redondo, Bolivia y Primero de Enero, además de todas las herencias hispánicas de la parte norte de la provincia”.

Ya en la década de los años 1990 concluye los estudios que lo acreditan como Licenciado en la especialidad de Educación Plástica en el Instituto Superior Pedagógico José Martí de la provincia de Camagüey y tras 19 años de labor recesa su período de mandato como dirigente principal del organismo en el territorio; seis meses después, es propuesto por Armando Hart para desempeñar la responsabilidad de Director del Circo Nacional de Cuba.

¿Cómo pudo asumir esta nueva responsabilidad?

”Para desempeñar esta tarea visité instituciones circenses en diferentes partes del continente: México, República Bolivariana de Venezuela y el de Beto Carrero en Brasil.

“El trabajo del circo me apasionó, aprecié que se vivía otra ilusión en la vida, fue otra manera de alimentarme espiritualmente. El circo es como un bichito que se te mete por la piel; yo mismo tenía una idea equivocada sobre ese trabajo tan maravilloso, dirigiendo me fui contagiando y fui descubriendo lo bello y hermoso que es; constituye una de las expresiones culturales de mayor integralidad, aquí te das cuenta que el payaso que hace reír, el malabarista, el acróbata, y todos los demás tienen tantos problemas como cualquier ciudadano común y corriente; y es ahí donde está la grandeza del artista de circo.

“Veía al circo como los circos que iban de pueblo en pueblo antes del triunfo de la Revolución, que eran muy pobres y tenían escasos recursos; pero el circo de Cuba tiene muchas grandezas; en primer lugar está el valor humano de todos los que trabajan, su sensibilidad, el deseo de llevarle al público lo mejor, lo arriesgado que son muchos de sus números artísticos y después el compromiso de que todo salga bien, de que quede prácticamente el número que le brindan al pueblo “perfecto”, se corresponde con todo ello, el amor a la patria y el deber moral de defender con el arte las conquistas de todo un pueblo” .

Santos García trabaja actualmente en la UNEAC como especialista de Artes Plásticas, atiende el frente de comercialización y personalidades de la cultura, e incursiona en la realización de un proyecto con el Circo Nacional de Cuba y una firma Italiana la Quick Production que consiste en la creación en el polo turístico de Cayo Coco del Centro de Promoción de Espectáculos de Arte Circense y Variedades, oferta cultural que articulará y entroncará el elemento circense a todas las expresiones artísticas bajo un nombre muy singular ”Llegó al Batey”

“El espectáculo será netamente cubano, explotándose lo folklórico con el objetivo de contribuir a difundir el verdadero patrimonio cultural de la provincia y la nación. Este centro, situado en un medio ecológico de una belleza sin igual, estará ubicado frente al Hotel Cinco Estrellas Trip Cayo Coco; se pretende que tenga características de un parque botánico y se proyecta vincular al público con la naturaleza, el medio ambiente y las artes. Constará de dos carpas lujosas”.

Después de casi 40 años de haber sido formado como instructor de arte ¿qué él le aconseja a los jóvenes que ingresan a estas escuelas recién creadas por la Revolución?

“Para mí la escuela fue extraordinariamente importante porque definió mi vida y la de muchos jóvenes como es el caso de Ángel Morán y Andrés Avellé. Nosotros sabíamos porque los profesores lo comentaban, que nuestra formación era parte de una estrategia para llevar hacia adelante el desarrollo de la cultura y el arte.

“Los jóvenes de hoy que son alumnos de estos centros tienen el privilegio de contar con una escuela maravillosa con todas las condiciones creadas; deben estar consciente de que ellos se han convertido en protagonistas de una gran batalla, la batalla por el arte y la cultura. Si se forman teniendo en cuenta las ideas y los logros de la generación que represento y con los objetivos que todos deseamos alcanzar a través de ellos, estoy seguro que este momento histórico será trascendental por los logros que se pueden exhibir, para Cuba y para el Mundo, una sociedad diferente donde los valores del hombre se ponen al servicio del mejoramiento humano, estudiar todos los días, a todas horas, a cada momento, aprendiendo de todos, es la premisa para lograr llegar muy lejos en esta difícil misión”.

En premio a su encomiable y fructífera trayectoria dedicada a la promoción, divulgación y rescate de la más rica, valiosa, y diversa riqueza cultural de la nación por más de tres lustros, en función de educar, instruir y enaltecer los valores y principios humanos que sustentan a su pueblo, Santos García Simón ha sido galardonado y reconocido con diversas medallas, y distinciones, A él le asiste el mérito de haber sido protagonista de una página trascendente e imborrable en la historia del perfeccionamiento y desarrollo de la sociedad cubana.

DANZA FOLCLORICA OKAY: HAITIANIDAD, RELIGIOSIDAD, SIMBIOSIS ÉTNICA E IDENTIDAD CULTURAL

Por: M.sC. Silvia Álvarez Ramos.

Haití, república reconocida por numerosos estados, pertenece a las islas de las Antillas Mayores y está bañada por el Mar Caribe.

Su nombre, tomado de la lengua aborigen arawak, significa tierra de altas montañas. Para el escritor cubano Alejo Carpentier conocer a Haití fue conocer al Reino de este Mundo.

Las primeras oleadas de inmigrantes haitianos que desembarcaron por puertos cubanos se caracterizaron por ser esclavos de los colonos franceses que huyeron de Haití a raíz del estallido de su independencia (1804), lograda tras largos años de lucha iniciada en 1791 por una ceremonia del culto vodú entre los esclavos, que al son de los tambores transmitían la orden de alzamiento junto con plegarias en lenguas africanas llamando a los hombres al combate para liberarse del yugo francés.

Según Vivian R. Dulce Moreira en el texto Balance y Perspectiva del estudio del problema identidad en la provincia de Ciego de Ávila, entre los años 1913-1921 “embarcaron a la Isla alrededor de 81000 haitianos que se asentaron en su gran mayoría en las otroras provincias del Oriente del país y de Camagüey”,.

Posteriormente, señala Anaís Puig Rodríguez en el documento: Las tradiciones haitianas en el municipio de Venezuela, entre los años 1923 al 1927, " se produce otro flujo migratorio que a diferencia del primero en que vinieron hombres solos, en este, trajeron a sus compañeras, las cuales, con su trabajo, aportarían algo a la economía familiar con la aspiración de reunir dinero para regresar a su tierra y organizar algún modesto negocio.

“Estas aspiraciones, fueron fallidas porque la vida no les fue tan fácil como la pintaban los contratistas, el dinero no entraba a montones a sus bolsillos, este solo alcanzaba para sostener precariamente a la familia que iba numéricamente en aumento con la llegada de los hijos, así se fueron asentando, echando raíces que se afianzaron al sentirse los hijos nacidos en Cuba como verdaderos productos de nuestra tierra, ellos poblaron gran parte de los campos y bateyes cubanos siendo utilizados en su gran mayoría como mano de obra barata, para realizar labores agrícolas como: cortar y sembrar caña entre otras actividades”.

De esta forma es que se asientan la inmensa mayoría de inmigrantes de esta etnia en los poblados de la región de Ciego de Ávila en los centrales azucareros: Stewart, Jagüeyal, Santo Tomás, Jatibonico, Algodones y Ciego de Ávila.

La danza folklórica Okay

Los haitianos y sus descendientes que poblaron las colonias cañeras situadas en las diferentes localidades del municipio de Venezuela, son los que más tarde se agruparon para formar parte de la danza folklórica Okay.

Okay (Les Cayes) es el nombre del puerto por donde embarcaron, en su mayoría, los conterráneos del legendario Francois Mackandal que, desde su tierra querida, salieron en busca de fuente de trabajo hacia un país que los acogería como hijos. Es por ello que como dijera el periodista Tomás Barceló, al ponerle este nombre a la agrupación ese pueblo vive en sus memorias.

Esta agrupación danzaria surge entre los años 1981-1982, creada por el compositor musical e investigador José Manuel García Delgado, que en esos años elabora el Atlas de la cultura popular tradicional del territorio. El descubre la variedad y riqueza infinita que han aportado las diferentes etnias a la cultura local, provincial y nacional y en este análisis la cultura haitiana se le revela como la de mayor autenticidad.

La danza brinda un atractivo estético singular gracias al colorido de los trajes típicos del país; se entremezclan los colores: amarillo, violeta, azul, rojo, naranja, el blanco, toda una gama que hacen aún más bello el espectáculo danzario.

El carácter de la danza es eminentemente religioso y de divertimento; se ejecuta en dos líneas paralelas y se realizan círculos, las filas de hombres y mujeres se colocan frente a frente y llevan a cabo complicados esquemas entrecruzándose e intercambiando lugares.

Los participantes se alinean y bailan al unísono en el mismo sitio. La pareja no se cambia. A veces, las formaciones de parejas se mantienen dentro de un esquema ya establecido; a menudo en círculo o en cuadrado. La coreografía puede cambiar varias veces durante el transcurso de la danza; las parejas pueden avanzar y entrelazarse con otras parejas, que después deshacen el trabajo en círculo para dibujar un gran círculo o dos concéntricos. A menudo ofrecen la oportunidad de demostrar la destreza del bailarín. Una de estas formas de danza muchas veces es ejecutada por un virtuoso que en ocasiones baila con un machete o por la Reina. Los orígenes, pasos y coreografía de la danza, no se separan de su contexto cultural.

En la fiesta ritual los danzantes bailan en paso acompasado frente al toque fuerte del tambor que constituye un llamado al mundo mágico religioso de sus deidades ancestrales. Los movimientos rítmicos y acentuados de la cabeza, ojos, hombros, brazos, cintura, torso y pies se entremezclan en la euforia, algarabía y alboroto que también aparecen en sus cantos donde primeramente invocan a sus orishas y posteriormente recuerdan sus ritos, folklore y costumbres de antaño. Los giros expresivos con gran emotividad, y fortaleza, el sacrificio del animal, el canto del cantante principal y el coro que responde, la actitud de altruismo, poder y provocación insinuosa de la Reina constituyen elementos que acercan cada vez más a los bailadores, cantores y espectadores presentes, a la cultura de esa tierra que un día los vio emprender viaje y a la cual jamás regresaron.

La danza consiste casi siempre en esquemas de pasos muy repetitivos y complejos de aprender, los movimientos tienden a ser difíciles y requieren un entrenamiento, sus formaciones y progresiones en el espacio varían, los diseños tienen, o han tenido, significados simbólicos. Los bailarines pueden estar alineados uno junto a otro, seguirse entre sí, tocarse o no. Si se tocan, el contacto puede ser de varias formas; tomándose de las manos, por la cintura o los hombros, o bien enlazando los brazos. Se le da vida a una historia o argumento en los elementos coreográficos que se exponen; en todas ellas, los movimientos de los bailarines ilustran las historias que se cantan. La danza, implica acciones del pueblo como: trabajar, sembrar, dormir, jugar, cantar, bailar, regañar a un niño, o actos rituales.

El trabajo de forma circular simboliza el movimiento aparente del Sol o de la Luna, aparece también un objeto simbólico, como el chivo, o bailar delante del tambor en franco desafío, lo que constituye una alternancia de poder mágico, el trabajo del coro suele tener un guía y un grupo que responde en forma de pregunta respuesta.

El vestuario de los bailarines y los elementos que lo distinguen influyen en la naturaleza de los movimientos, las faldas amplias y los pañuelos, son manipulados con elegancia y virtuosismo.

Extremadamente importante es el acompañamiento musical y está relacionado con formas musicales, con el ritmo y la medida. Tanto la música como los pasos danzarios acentúan el segundo tiempo y se afianza en el trabajo de los tres tambores que se nombran, según Anaís Puig Rodríguez: “uno grande (un tronco ahuecado) de sonido grave llamado “guó tambú” el cual se percute con un trozo de madera, y dos más pequeños el “leguedé” y el “groundé” cuyo sonido es más agudo y se tocan con baquetas más finas. También se utiliza el cencerro y las maracas”, todo ello apoyado por el coro que canta junto al cantante principal canciones de: travay (trabajo), son lwa ( sobre sus dioses), pou yo bonboche(para ellos divertir), pon ti moun (para niños), pou trese ribon (para tejer cintas), pou rara (carnaval haitiano).

Al apreciar todo lo que acontece se da cuenta uno que este derroche de emotividad, belleza, líneas que se dibujan, formas, colores, movimientos, palabras, sonidos, juegos intrascendentes, canto, dinamismo danzario y cultural no es de Haití, es herencia del patrimonio cultural de la nación cubana.

Okay, es expresión genuina del acervo cultural de este pueblo que como un crisol se ha fundido para ser lo que es, conserva las raíces que la sustentan, al llevar 25 años o más de experiencia, y un currículum que avala la participación en eventos internacionales, nacionales, provinciales y municipales, tiene claras diferencias con agrupaciones danzarias de esta naturaleza en el país y la provincia, sentido de pertenencia y el reconocimiento del pueblo, se asume como el reencuentro consciente con su legado histórico y consigo mismo en franca correspondencia con la realidad y con el contexto de actuación en el que se desenvuelve.

Aunque algunos pudieran pensarlo, Okay, no es cultura negroide, ella es blanco, mulato, indio, chino, árabe, es una mezcla interétnica, de cubanos que son felices porque: tienen patria y libertad, entonces: danzan, cantan, bailan, juegan, ríen, se divierten, adoran a sus santos y defienden a la Revolución con su arte.

Su participación anual en las fiestas tradicionales del 10 de octubre, en la de Ana María del Mar en el puerto pesquero de Júcaro, en la del Palenque de Jagüeyal, y en los Festivales del Creador Musical Daniel Cruz Cosa en el municipio y en la provincia, su participación en la fiesta del Caribe o del Fuego en Santiago de Cuba, en los festivales Internacionales de la Cultura Haitiana en La Habana, constituyen expresión del acercamiento cada vez más consciente y su inserción en la vida cultural de este pueblo que se siente representado en cada actuación y lo asume como parte de su identidad cultural.

Papa upa (ya fallecido), Berta, Zenaida, Lázara, Imad, Aleida, Félix, Ledú, Marta, Anaís, Gertrudis y los demás artistas aficionados integrantes de esta agrupación son depositarios de la autenticidad cultural propia de lo verdaderamente autóctono. Para todos ellos el reconocimiento más grande que pueda tener una agrupación artística: El amor y cariño del pueblo y de la comunidad de haitianos y sus descendientes del municipio de Venezuela, de Cuba y del propio Haití.